Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de septiembre de 2008

Un día en las carreras.

Ayer fuí al hipódromo como solía hacer Hemingway cuando vivió aquí con su mujer Hadley entre 1922 y 1925. Por esta época Hem se lo pasaba en grande disfrutando de la vida a su manera, bebiendo de lo lindo y comiendo en sus lugares favoritos de la capital francesa. Y como digo, iba a ver las carreras de caballos, que yo sepa no a este hipódromo el de Vincennes al que he ido yo, sino a otros como el de Auteuil y el de Lonhchamp.
Bueno, decir que como experiencia vale, lo más positivo es disfrutar de la visión de unos animales espectaculares. No puedo decir que los caballos sufriesen mucho, al menos no en apariencia puesto que todo el rato iban al trote.
En Francia existe una gran tradición por las carreras de caballos y también una gran pasión por las apuestas que se hacen. Aquí existe la PMU que se corresponde a las Quinielas en España y la devoción de los galos por su especialidad diría que es aun mayor que la de sus vecinos del sur por las apuestas futbolísticas.
En definitiva fue una experiencia interesante pero mucho menos divertida que la película de los hermanos Marx que da título a este post.
Aquí unas imágenes del evento:

domingo, 31 de agosto de 2008

La elegancia del erizo. Muriel Barbery

Aún a riesgo de hacer un blog monotemático hoy volvemos a pasear por París de la mano esta vez de Reneé, la portera del número 7 de la Rue Grenelle, y Paloma una de las habitantes de dicho inmueble, las protagonistas de “La elegancia del erizo” escrita por Muriel Barbery y editada en España por Seix Barral dentro de su colección Biblioteca Formentor.
Barbery, profesora de filosofía, es también autora de la novela “Una golosina” donde encontramos algunos de los personajes rescatados después en “la elegancia del erizo”.
“Me llamo Reneé. Tengo cincuenta y cuatro años. Desde hace veintisiete, soy la portera del número 7 de la calle Grenelle, un bonito palacete con patio y jardín interiores, dividido en ocho pisos de lujo, todos habitados y todos gigantescos. Soy viuda, bajita, fea, rechoncha, tengo callos en los pies y también, a juzgar por ciertas mañanas que mí misma me incomodan, un aliento que tumba de espaldas.” Aquí el 9 rue Grenelle y su inmueble burgués, el 7 es una tienda de Prada.

El libro, que no deja de ser un cuento moderno, destila un humor tremendo (nunca más se podrá escuchar el Confutatis del Requiem de Mozart sin una sonrisa después de leerlo) y es la excusa perfecta para pasear por el quartier de Saint Germain de Près y alrededores donde hay sorpresas inesperadas como la curiosa “iglesia de la medalla milagrosa” lugar de peregrinación católica sito en la Rue du Bac con santa incorrupta y todo. Pero si en lugar de visitar santos uno prefiere relajarse y disfrutar del entorno, lo mejor es acercarse a los jardines de Luxemburg y buscar en él los lugares más apropiados para el reposo. O pasearse por el más cercano aun Boulebard Saint Germain hasta la iglesia románica de Sain Germain de Près, donde se puede contemplar el campanario más antiguo de París.



Un buen lugar para relajarse en los jardines de Luxemburg.

domingo, 24 de agosto de 2008

Sendero sombrío. Dominique Manotti

Después de un lárgo paréntesis del blog reemprendemos la marcha.
Hoy podemos recorrer otra vez París, ahora de la mano de esta historiadora autora de novelas policíacas.
Ambientada principalmente en el barrio Sentier en los años ochenta y con el trasfondo de las huelgas y manifestaciones de los trabajadores clandestinos (en su mayoría turcos) por regularizar su situación, Manotti traza una novela puramente de genero en la que nos presenta a un héroe peculiar y con una gran personalidad: el comisario Daquin.
“(...) Podríamos ir a consultar a la inspección de trabajo.
-No les conoces...Por lo general, los inspectores de trabajo nunca echan una mano a la policía. La triste realidad es que no nos quieren.
-¿Pero existe gente así?
-Sí, existe.”



En estas imágenes del barrio se pude ver que aun existe el carácter textil del comercio del barrio.

La historia nos narra el descubrimiento del cuerpo sin vida de una joven tailandesa de doce años. ¿Una simple historia de prostitución? No está claro. Este libro pertenece a una trílogia comenzada en 1995, de la cual Tropismos ha publicado también la segunda entrega “A la salida”.
Con la excusa de haber leído el libro es bueno acercarse a este barrio, con sus calles llenas de carácter y colorido y visitar un poco ese París que se aleja de lo puramente turístico, a pesar de estar muy cerca de Les Halles.
“Lunes, 3 de marzo”
7.00 h
Estación de metro Sentier
Al fondo del café-tabac, frente a la estación de metro, un grupo compacto de turcos, unos quince, y cinco o seis franceses. Todos beben café solo, los franceses comen cruasanes. Encima de una mesa hay dos grandes montones de octavillas de papel color salmón, picadas a máquina y ciclostiladas sin demasiadas florituras, el anverso en francés, el reverso en turco.
El Cómite de Defensa de los Turcos en Francia hace un llamamiento a los trabajadores turcos del Sentier para que abandonen sus puestos de trabajo el lunes 3 de marzo y se reúnan a mediodía junto a la estación de metro Sentier, para exigir la regularización de sus papeles y una mejora de las condiciones de trabajo.


A la izquierda el más que probable cafe-tabac enfrente del metro de Sentier en plena calle Réamur en el que comienza esta historia.

domingo, 6 de abril de 2008

Notre Dame du Haut






Si te gusta la arquitectura y eres amante de la obra de Le Corbusier no hay que perderse la capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp en el departamento de la Alta Saboya.
Esta capilla fue construida entre 1950 y 1955 y es una de las obras más polémicas del arquitecto suizo ya que se sale lo establecido por su propia obra hasta entonces.
Nosotros que somos profanos en el tema nos pareció espectacular su situación en lo alto de una colina y su armonía con el paisaje a pesar de estar construida con hormigón.
Teniendo en cuenta que tampoco somos nada espirituales podemos afirmar que cuando suenan las campanas de la capilla sientes que algo transciende, aparte de la sordera.
Por los alrededores encontramos unos pueblecitos encantadores, casi de cuento que contrastaban con la construcción de grandes infraestructuras viales.
Para poder hacer la visita es obligado pagar una entrada no muy cara.
Lo más emocionante, quitando el primer golpe visual con la capilla, es encontrar el lugar. También hay que decir que el pueble de Ronchamp, quizás por su carácter minero, no nos pareció muy atractivo, nuestra visita se restringió a un café ou lait.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mañana será otro día. Faïza Guène.

Una mirada diferente sobre París nos llevaría a sus barrios periféricos (banlieue) de la mano de esta chica de unos veinte años, desde la mirada de los franceses, hijos o nietos de inmigrantes de las antiguas colonias francesas.
Pero como lo que hacemos nosotros es básicamente turismo nos acercamos a visitar la Catedral de Saint Denis calificada como el primer edificio puramente gótico del arte francés. Sin intentar compararla con Notre-Dame de París, se puede calificar de pequeña maravilla, que transmite el espíritu que le intentó dar su promotor el Abad Suger, según sus palabras , recogidas por George Duby en su libro La época de las catedrales:Quienquiera que seas, si pretendes rendir honor a estas puertas no admires el oro ni el gasto, sino el trabajo y el arte. La obra noble brilla, pero brilla con nobleza; que sirva para iluminar los espíritus y los conduzca por medio de las luces verdaderas a la verdadera luz”

Fachada de Saint-Denis. Los andamios no son góticos.


Durante mucho tiempo panteón de los reyes franceses, durante la revolución la mayoría de las tumbas fueron profanadas y al pobre Enrique IV como se le encontró bastante entero lo dejaron un par de días en exposición pública.
Recomendamos la visita a esta catedral y un paseo por la arteria principal de Saint-Denis llenas de comercios y gentes cultural y étnicamente diversas. Un goce para la vista. ( Dicen los expertos en el tema que mejor no aventurarse con cara de turista despistado por la noche en estos barrios, durante nuestra visita diurna no podemos contar más que cosas buenas)
En Mañana será otro día Guène nos cuenta con fina ironía el valor y la determinación de la protagonista atrapada entre dos culturas. "Mi madre se imaginaba Francia como aquellas películas en blanco y negro de los años sesenta (...) De modo que cuando llegó con mi padre a Livry-Gargan, en febrero de 1984, creyó que habían subido al barco que no era y se habían equivocado de país"
Para una mirada más ácida y dura del mismo tema recomendamos Alá Superstar de Y.B. , y Vivir me mata de Paul Smail.

domingo, 24 de febrero de 2008

La Milaudière. Valle del Loira

Rue st Martin, Ligré.
En el 2004 empezamos un viaje con la idea de recorrernos el Valle del Loira, finalmente nos recorrimos más de la mitad de Francia en lo que hemos dado por llamar nuestro primer Tour de France (en coche y sin dopaje)
Nuestro centro de operaciones elegido fue una chambre d’hotel, cerca de Chinon, que encontramos al azar en internet: La Milaudière.
A veces el azar depara gratas sorpresas. El hotel se encuentra en un pueblecito (pequeñito, pequeñito) situado aproximadamente en el centro del Valle, lo que lo hace ideal para explorarlo.
La Milaudiere es una casa del siglo XV restaurada por el dueño, Laurent, en 1993, con un resultado magnifico, tanto en decoración como en confort.
Tiene distintos tipos de habitaciones con capacidad de hasta cinco personas y con unos precios muy buenos, en los que el desayuno está incluido. A todo eso se le suma que el anfitrión te hace sentir como en casa y todavía nos felicita las navidades cada año vía mail.
Recomendamos este hotel de corazón.

domingo, 17 de febrero de 2008

Total Khéops. Jean-Claude Izzo




Con esta novela empieza una trilogía que Izzo dedica principalmente a Marsella. De la mano de Fabio Montale recorremos la ciudad, canalla y vibrante, y todas sus contradicciones. Paseamos por la Marsella que a decir de los franceses “no es Francia”, y es verdad por que Marsella es mejor que Francia. Marsella es el mundo.
El contestador parpadeaba. Era tarde. Todo podía esperar. Me dí una ducha. Me serví un vaso de Lagavulin, puse un disco de Thelonius Monk y me acosté con Within the Tides, de Conrad. Se me cerraron los ojos. Monk continuó en solitario.” Total Khéops.Jean-Claude Izzo.

La trilogía entera no tiene desperdicio y es la mejor compañía para un fin de semana en Marsella, llegando en tren a la estación St. Charles, y con paseo obligado por la Canebière y el Port Vieux.
Si queréis conocer la obra y la personalidad del autor (un gran tipo), podéis visitar su página: http://www.jeanclaude-izzo.com/frameset.html





(Si se van más días se ha de leer “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, eso claro si todavía no se ha leído, e ir en el barquito turístico a la Isla de If)