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domingo, 27 de abril de 2008

Empire State Building



Para tener una imagen más o menos clara de las dimensiones de la ciudad de Nueva York es preciso hacerlo desde las alturas. Para ello existen un número bastante amplio de posibilidades variadas, entre las más comunes están subir a lo alto de los grandes edificios o bien hacer paseos en helicóptero. De esta última al no haberlo probado no daré una opinión, pero tengo entendido que no resulta excesivamente caro, al menos no tanto como uno puede llegar a pensar.
Respecto a lo segundo elegiré el edificio más emblemático de la ciudad: el Empire State, este soberbio edificio está situado entre la 5 avenida y la 34 en pleno centro de Manhathan por lo que desde su terraza se puede divisar toda la isla y sus alrededores sin riesgo a toparse la vista con un edificio más alto. Evidentemente cuánto más claro es el día mayor visibilidad.
El majestuoso edificio tiene 102 plantas y un total de 381 metros de altura (443,5 m contando la antena superior). Fue diseñado por los arquitectos Shreve, Lamb y Hermon entre los años 39 y 31 del pasado siglo y su estilo es art decó.
Este edificio es muy cinéfilo, siempre podemos emular a Tom Hanks y a Meg Ryan en Sleepless in Seatle (Algo para recordar) o a cualquiera de los protagonistas 62 películas que se rodaron en el edificio, intentar evitar a King Kong sino queremos acabar mal.


Aquí unas panorámicas desde arriba:









A falta de helicóptero o de poder subir in situ ahora mismo, aquí una pequeña alternativa.

domingo, 23 de marzo de 2008

The Cloisters. Nueva York

Fort Tryon Park
Una excursión muy recomendable en Manhattan, para los que huimos del arte contemporáneo, es el Museo The Cloisters. En este museo se pueden contemplar obras de arte del románico europeo, pero no cualquier cosa, no. Se pueden ver objetos como tapices, trípticos, esculturas, orfebrería y también obras de gran magnitud como pórticos de iglesia, capillas enteras o claustros que fueron traídos y montados piedra a piedra en este museo.
Entre las obras más características encontramos el claustro de Sant Miquel de Cuixà proveniente del monasterio benedictino del mismo nombre situado en el Conflent en la Catalunya francesa. También merece la pena un vistacillo a el tríptico de la Anunciación de Robert Campin.
Además de ser un remanso de paz en la Gran Manzana y que llegar hasta allí es toda una aventura (recomendamos el metro, la opción del autobús M4 desde el centro de Manhattan es demasiado lenta ), lo que más nos gustó fue el detallismo con el que se ha edificado y escenificado el lugar ( tienen hasta una plantación de hierbas de la época medieval) y la posibilidad de ver lo grande que es América (literalmente)
En uno de los claustros hay una cafetería donde se puede tomar un tentempié y los pajaritos vienen a saludarte. La vida estresante de la gran ciudad.
Exterior del museo.


El Claustro de Cuixà.



El Claustro de Bonnefont (¡250 especies de plantas!)








Vista del río Hudson y Nueva Jersey desde la terraza occidental.