domingo, 24 de agosto de 2008

Sendero sombrío. Dominique Manotti

Después de un lárgo paréntesis del blog reemprendemos la marcha.
Hoy podemos recorrer otra vez París, ahora de la mano de esta historiadora autora de novelas policíacas.
Ambientada principalmente en el barrio Sentier en los años ochenta y con el trasfondo de las huelgas y manifestaciones de los trabajadores clandestinos (en su mayoría turcos) por regularizar su situación, Manotti traza una novela puramente de genero en la que nos presenta a un héroe peculiar y con una gran personalidad: el comisario Daquin.
“(...) Podríamos ir a consultar a la inspección de trabajo.
-No les conoces...Por lo general, los inspectores de trabajo nunca echan una mano a la policía. La triste realidad es que no nos quieren.
-¿Pero existe gente así?
-Sí, existe.”



En estas imágenes del barrio se pude ver que aun existe el carácter textil del comercio del barrio.

La historia nos narra el descubrimiento del cuerpo sin vida de una joven tailandesa de doce años. ¿Una simple historia de prostitución? No está claro. Este libro pertenece a una trílogia comenzada en 1995, de la cual Tropismos ha publicado también la segunda entrega “A la salida”.
Con la excusa de haber leído el libro es bueno acercarse a este barrio, con sus calles llenas de carácter y colorido y visitar un poco ese París que se aleja de lo puramente turístico, a pesar de estar muy cerca de Les Halles.
“Lunes, 3 de marzo”
7.00 h
Estación de metro Sentier
Al fondo del café-tabac, frente a la estación de metro, un grupo compacto de turcos, unos quince, y cinco o seis franceses. Todos beben café solo, los franceses comen cruasanes. Encima de una mesa hay dos grandes montones de octavillas de papel color salmón, picadas a máquina y ciclostiladas sin demasiadas florituras, el anverso en francés, el reverso en turco.
El Cómite de Defensa de los Turcos en Francia hace un llamamiento a los trabajadores turcos del Sentier para que abandonen sus puestos de trabajo el lunes 3 de marzo y se reúnan a mediodía junto a la estación de metro Sentier, para exigir la regularización de sus papeles y una mejora de las condiciones de trabajo.


A la izquierda el más que probable cafe-tabac enfrente del metro de Sentier en plena calle Réamur en el que comienza esta historia.

domingo, 18 de mayo de 2008

Pension U Jakuba. Olomouc

8.května Olomouc
Al este de la República Checa ya en zona de Moravia y aproximándonos a su vecina Eslovaquia nos encontramos con una ciudad no muy grande llena de encantos y muy acogedora.
Olomouc es la capital de la región que lleva su mismo nombre. Llegar en coche hasta allí es toda una odisea. Es evidente que cada país tiene sus propias formas de conducción e interpretación del código de circulación. El estrés del volante sólo se puede compensar con un lugar para el reposo confortable y tranquilo.
El ayuntamiento de Olomouc, precioso como la mayoria que los que hay por la zona.

Y Olomouc es una ciudad que reúne todos esos requisitos. Sólo hace falta un buen alojamiento.
Y nosotros no veníamos con las manos vacías, teníamos una reserva efectuada por correo electrónico que habíamos hecho gracias a las recomendaciones de una guía de viajes (no recuerdo cual), pero, claro, eso en si es una aventura de la que te puedes esperar cualquier cosa. Así que cruzamos los dedos y a buscar el lugar.
Después de hacer algún cambio de sentido no muy recomendable encontramos la pensión que tiene un pórtico de entrada que conduce a un parking propio, sólo apto para el paso de carros por su estrechez.
Después de varias maniobras bajo los ánimos (quiero creer que eran ánimos y no exabruptos sobre el mal manejo de mi coche en tan complicada maniobra) de los operarios de mantenimiento de las catenarias del tranvía, entramos en el hotel.
Muy buena pinta aunque todavía está en obras de acondicionamiento…buen comienzo.
Entramos en el estudio-apartamento y nos quedamos sin habla. Menudo sitio, qué grande, qué espacioso, qué acabados, qué comodidad, qué todo.
El maravilloso apartamentito nos sale al módico precio de 1500 kc osease a unos 60€, y nos lamentamos por no haber reservado más de una noche, lástima otro año será.
Olomouc es la ciudad de las fuentes, la mayoría de ellas de estilo barroco, en cada una de sus plazas nos encontramos con una de ellas.
Pese a estar en el culo del mundo encontramos turistas incluso de aquí. Eso si, saliendo de los establecimientos hoteleros no puedes esperar que nadie entienda otro idioma salvo el checo.



Columna de la Santísima Trinidad junto al ayuntamiento.

domingo, 27 de abril de 2008

Empire State Building



Para tener una imagen más o menos clara de las dimensiones de la ciudad de Nueva York es preciso hacerlo desde las alturas. Para ello existen un número bastante amplio de posibilidades variadas, entre las más comunes están subir a lo alto de los grandes edificios o bien hacer paseos en helicóptero. De esta última al no haberlo probado no daré una opinión, pero tengo entendido que no resulta excesivamente caro, al menos no tanto como uno puede llegar a pensar.
Respecto a lo segundo elegiré el edificio más emblemático de la ciudad: el Empire State, este soberbio edificio está situado entre la 5 avenida y la 34 en pleno centro de Manhathan por lo que desde su terraza se puede divisar toda la isla y sus alrededores sin riesgo a toparse la vista con un edificio más alto. Evidentemente cuánto más claro es el día mayor visibilidad.
El majestuoso edificio tiene 102 plantas y un total de 381 metros de altura (443,5 m contando la antena superior). Fue diseñado por los arquitectos Shreve, Lamb y Hermon entre los años 39 y 31 del pasado siglo y su estilo es art decó.
Este edificio es muy cinéfilo, siempre podemos emular a Tom Hanks y a Meg Ryan en Sleepless in Seatle (Algo para recordar) o a cualquiera de los protagonistas 62 películas que se rodaron en el edificio, intentar evitar a King Kong sino queremos acabar mal.


Aquí unas panorámicas desde arriba:









A falta de helicóptero o de poder subir in situ ahora mismo, aquí una pequeña alternativa.

domingo, 6 de abril de 2008

Notre Dame du Haut






Si te gusta la arquitectura y eres amante de la obra de Le Corbusier no hay que perderse la capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp en el departamento de la Alta Saboya.
Esta capilla fue construida entre 1950 y 1955 y es una de las obras más polémicas del arquitecto suizo ya que se sale lo establecido por su propia obra hasta entonces.
Nosotros que somos profanos en el tema nos pareció espectacular su situación en lo alto de una colina y su armonía con el paisaje a pesar de estar construida con hormigón.
Teniendo en cuenta que tampoco somos nada espirituales podemos afirmar que cuando suenan las campanas de la capilla sientes que algo transciende, aparte de la sordera.
Por los alrededores encontramos unos pueblecitos encantadores, casi de cuento que contrastaban con la construcción de grandes infraestructuras viales.
Para poder hacer la visita es obligado pagar una entrada no muy cara.
Lo más emocionante, quitando el primer golpe visual con la capilla, es encontrar el lugar. También hay que decir que el pueble de Ronchamp, quizás por su carácter minero, no nos pareció muy atractivo, nuestra visita se restringió a un café ou lait.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mañana será otro día. Faïza Guène.

Una mirada diferente sobre París nos llevaría a sus barrios periféricos (banlieue) de la mano de esta chica de unos veinte años, desde la mirada de los franceses, hijos o nietos de inmigrantes de las antiguas colonias francesas.
Pero como lo que hacemos nosotros es básicamente turismo nos acercamos a visitar la Catedral de Saint Denis calificada como el primer edificio puramente gótico del arte francés. Sin intentar compararla con Notre-Dame de París, se puede calificar de pequeña maravilla, que transmite el espíritu que le intentó dar su promotor el Abad Suger, según sus palabras , recogidas por George Duby en su libro La época de las catedrales:Quienquiera que seas, si pretendes rendir honor a estas puertas no admires el oro ni el gasto, sino el trabajo y el arte. La obra noble brilla, pero brilla con nobleza; que sirva para iluminar los espíritus y los conduzca por medio de las luces verdaderas a la verdadera luz”

Fachada de Saint-Denis. Los andamios no son góticos.


Durante mucho tiempo panteón de los reyes franceses, durante la revolución la mayoría de las tumbas fueron profanadas y al pobre Enrique IV como se le encontró bastante entero lo dejaron un par de días en exposición pública.
Recomendamos la visita a esta catedral y un paseo por la arteria principal de Saint-Denis llenas de comercios y gentes cultural y étnicamente diversas. Un goce para la vista. ( Dicen los expertos en el tema que mejor no aventurarse con cara de turista despistado por la noche en estos barrios, durante nuestra visita diurna no podemos contar más que cosas buenas)
En Mañana será otro día Guène nos cuenta con fina ironía el valor y la determinación de la protagonista atrapada entre dos culturas. "Mi madre se imaginaba Francia como aquellas películas en blanco y negro de los años sesenta (...) De modo que cuando llegó con mi padre a Livry-Gargan, en febrero de 1984, creyó que habían subido al barco que no era y se habían equivocado de país"
Para una mirada más ácida y dura del mismo tema recomendamos Alá Superstar de Y.B. , y Vivir me mata de Paul Smail.

viernes, 28 de marzo de 2008

Seguimos viajando

El mundo es un libro y quienes no viajan leen sólo la primera página.
(San Agustín)

domingo, 23 de marzo de 2008

The Cloisters. Nueva York

Fort Tryon Park
Una excursión muy recomendable en Manhattan, para los que huimos del arte contemporáneo, es el Museo The Cloisters. En este museo se pueden contemplar obras de arte del románico europeo, pero no cualquier cosa, no. Se pueden ver objetos como tapices, trípticos, esculturas, orfebrería y también obras de gran magnitud como pórticos de iglesia, capillas enteras o claustros que fueron traídos y montados piedra a piedra en este museo.
Entre las obras más características encontramos el claustro de Sant Miquel de Cuixà proveniente del monasterio benedictino del mismo nombre situado en el Conflent en la Catalunya francesa. También merece la pena un vistacillo a el tríptico de la Anunciación de Robert Campin.
Además de ser un remanso de paz en la Gran Manzana y que llegar hasta allí es toda una aventura (recomendamos el metro, la opción del autobús M4 desde el centro de Manhattan es demasiado lenta ), lo que más nos gustó fue el detallismo con el que se ha edificado y escenificado el lugar ( tienen hasta una plantación de hierbas de la época medieval) y la posibilidad de ver lo grande que es América (literalmente)
En uno de los claustros hay una cafetería donde se puede tomar un tentempié y los pajaritos vienen a saludarte. La vida estresante de la gran ciudad.
Exterior del museo.


El Claustro de Cuixà.



El Claustro de Bonnefont (¡250 especies de plantas!)








Vista del río Hudson y Nueva Jersey desde la terraza occidental.

jueves, 13 de marzo de 2008

Hotel Garní Chiemseestube. Salzburgo

Chiemseegasse, 5
Entrando por la plaza del Papageno a mano izquierda en dirección al centro de Salzburgo, en una callejuela cerca de una de les mejores heladerías de la ciudad, encontramos esta pequeña joya de la hospedería. Y decimos pequeña no refiriéndonos al tamaño de la habitación.
En nuestro último viaje por Europa Central este verano, una visita obligada era Salzburgo, porque es la cuna de Mozart, porque todo el mundo nos lo recomendaba y porque queríamos emular (¡) a Ripley.
Cuando llegamos el segundo problema con que topamos fue encontrar un hotel asequible en el centro( El primero fue aparcar el coche)
A la cuarta intentona vimos el letrero de un hotel con una entrada que no prometía gran cosa. Ante las reticencias de uno y la insistencia del otro subimos a preguntar el precio. La recepcionista amablemente se ofreció a enseñarnos una habitación, los inquilinos de la misma todavía no se habían marchado y cuando vimos que eran japoneses supimos que habíamos acertado.
La habitación era enorme, las instalaciones totalmente nuevas, había juguetes para la niña y una pequeña botella de champán de obsequio para nosotros. En el precio se incluía almuerzo para los tres, que se servía en un pequeño y acogedor comedor. La recepcionista era muy amable e incluso nos dejó el ordenador del hotel para reservar una habitación en nuestro siguiente destino, Munich, y consultar nuestro correo.
Bueno, bonito y barato (para los precios de la zona) y en pleno centro. Un consejo: sobrepónganse al susto de la entrada y suban al primer piso.